jueves, 22 de abril de 2010




La Torre de las Aguas será dentro de 3 años en un centro cívico cultural.


El municipio pretende que el futuro mirador sea un punto obligado para los turistas. El ayuntamiento y Agbar comenzaran pronto la reforma del edificio de pueblo nuevo. Un nuevo paso hacia delante en el proyecto de reforma de la torre de las aguas, considerada una de las más bonitas de Catalunya y un elemento inesperable de la identidad paisajística de Pueblo nuevo industrial.El alcalde Jordi Hereu, el consejero director general de Agbar, Ángel Simón, y el director general de la Fundación Agbar, Lluís Martínez Camps, firmaron un convenio para la reforma de esta construcción que renacerá en menos de tres años como un centre cultural y cívico, con un mirador que el ayuntamiento aspira a convertir en punto de referencia para los turistas. Con este pacto, la compañía se compromete a aportar 3,2 millones de euros para recuperar este patrimonio de la ciudad, la torre del cual, acabada el 1882, provino del agua del rio Besòs las decenas de industrias que se instalaron en el barrio el siglo XIX. El paso siguiente, será comenzar las obras, y todo que está previsto que sea «pronto», todavía no hay una fecha concreta. Lo que sí está aclarado es que se llevaran a término en tres fases a lo largo de tres años, de manera que el 2013 el edificio situado en la plaza Ramón calsina, reabrió combinando los usos culturales y civicos.El conjunto se convertirá en un museo con una temática que girará alrededor de dos ejes: explicando la transformación urbana del barrio y a la vez el proceso mecánico de extracción y distribución de agua utilizado en el siglo XIX. El edificio anexo de la antigua casa de válvulas se rehabilitará durante la última fase de trabajos y se destinará a usos cívicos aún por concretar.
Otro de los aspectos más atractivos del proyecto, es que irá a cargo de Antoni Vilanova Omedas, un arquitecto especialmente sensibilizado con el patrimonio industrial, será la conversión de la torre circular en un mirador. El ayuntamiento lo quiere convertir en uno de los más simbólicos de Barcelona y aspira que por su ubicación al frente maritimo un importante punto de paso para el turismo sea una referencia obligada para los visitantes de Barcelona. A causa de la imposibilidad por ley de instalar ascensores en esta estructura circular de 63 metros de altura y 12 metros de diámetro, la torre dispondrá de un sistema de cámaras que permitirá a las personas con una discapacidad para disfrutar de las vistas de la ciudad desde la planta baja.
Fuente: periodico.cat